Cómo motivar real y permanentemente a su personal

La motivación es uno de los principales factores que inciden en el nivel de desempeño y compromiso de los colaboradores de cualquier organización. Un equipo de trabajo en el que sus miembros están motivados trabaja exitosamente. Los esfuerzos aislados por motivar al personal rara vez funcionan, y si lo hacen es de forma temporal.  Suelen tenerse mejores resultados si entrenamos a los jefes y la empresa inicia un proyecto de modificación de su cultura laboral hacia una más efectiva y motivadora. Veamos siete puntos fundamentales para motivar a un colaborador:

 

  1. Lo más motivador para un empleado es la relación con su jefe.

No hay nada más motivador para una persona que trabajar con un jefe con el que se puede conversar, solicitar ayuda, darle puntos de vista y escucharle tanto corregir como reconocer a su subordinado cuando hace las cosas bien. Si una organización tiene constantemente problemas con la actitud y compromiso de sus empleados, es tiempo de echar un vistazo al estilo de liderazgo de los jefes; es probable que esa actitud sea un reflejo de la actitud de ellos y de las políticas en uso de la empresa.

 

  1. Los retos motivan.

A las personas nos gusta ser creativos y tener retos. No nos motivan las tareas repetitivas en las que nuestro ingenio y creatividad no participen. Un trabajo aburrido, aburre. Sencillo de comprender, ¿no? Lance retos profesionales y laborales a sus colaboradores. Designe proyectos en los que no todo esté resuelto y ellos tengan que ingeniárselas para encontrar soluciones o mejores prácticas. Resista la tentación de sólo dar órdenes. Permita a sus colaboradores proponer soluciones y buscarlas por ellos mismos. Establezca proyectos que sean retadores, establezca fechas límite y presupuestos a respetar y lance el reto.

 

  1. A nadie le molesta ganar bien económicamente.

El sueldo y las prestaciones siempre son un aliciente importante. Si quiere empelados que actúen como dueños, compénseles como a dueños. No es lógico esperar que alguien que no tiene beneficios de propietario, actúe como tal. Entiendo que un trabajador excelente da el extra, cuida los recursos de la empresa y genera nuevas alternativas, pero si queremos que alguien se comporte como dueño no hay que recompensarle como a empleado. Sé que esto suena imposible económicamente, pero sí es viable pagar un buen sueldo, ofrecer prestaciones superiores a las de la ley, entregar la parte proporcional de las utilidades anuales e incluso otorgar algunas acciones.
Hay muchas maneras creativas de ofrecer compensaciones que no mermen a la empresa, es cuestión de ver qué hacen otros e investigar; desde pagar el sueldo por medios electrónicos hasta ofrecer el servicio de educación para adultos que no cuentan con título de educación elemental.

 

  1. Establezca un sistema justo de promoción.

Promover a una persona porque es amigo del jefe o porque se ha dedicado a adularle y no contradecirle, es una medida que desmotiva al resto de los empleados. Si soy una persona que no piensa lisonjear y mentir para que le reconozcan, ¿qué expectativa de desarrollo tengo en una empresa en la que el amiguismo o la adulación son la medida para prosperar? Rompa la politiquería a la hora de promover a alguien; pues además de desmotivar al resto de los empleados, acaba de asignar en un lugar de mayor autoridad y responsabilidad a alguien que ha demostrado que su manera de trabajar no está basada en dar resultados, sino en hacer creer que los obtiene.

  1. Capacite y desarrolle a su gente.

Ser parte de una empresa en la que cada vez seamos mejores profesionales es un verdadero aliciente para seguir en ella y trabajar con entusiasmo. Invierta en desarrollar a su personal en diferentes áreas. No se limite al entrenamiento en competencias técnicas. Cuando invierte en el lado humano de la persona está enviando un mensaje claro y motivador: en esta empresa nos interesan los empleados como personas, no solamente como entes productivos.

  1. Sean una organización ejemplar.

Es alentador trabajar en una empresa modelo. Queremos ser parte de una organización de la que estemos orgullosos. Deseamos escuchar en las sobremesas con amigos, los noticieros y de los proveedores y clientes, buenos comentarios sobre la empresa. Queremos laborar en una empresa limpia y ordenada (visite y evalúe el estado de todos los baños de su organización). Nos sentimos bien cuando formamos parte de algo importante y honorable. ¿Paga puntualmente a sus proveedores?, ¿sus productos son de calidad?, ¿son reconocidos como una empresa que contribuye en la sociedad?, ¿son los directivos personas íntegras y respetables? Responder sí a estas interrogantes, es muy motivador para quienes forman parte de la empresa.

  1. Recurra a la motivación externa.

Los cursos y conferencias para motivar a los empleados funcionan cuando son parte de algo más. Eventos de este tipo, impartidos de manera aislada, traerán una motivación pasajera a los asistentes. Las conferencias y seminarios motivadores para todo el personal son una excelente herramienta de apoyo cuando ya está trabajando un proceso de entrenamiento con los jefes para mejorar su liderazgo; o en un congreso, reunión de evaluación o lanzamiento de un nuevo proyecto. Sí son recomendables, pero dentro de un contexto y con una intención específica.

Aunque el dinero es importante como motivador de un empleado, no lo es todo. El trato directo del jefe, tener retos profesionales, desarrollarse, ser tomado en cuenta, trabajar en una empresa honorable y tener perspectiva de carrera dentro de la institución, son los grandes motivadores de un colaborador. Reúna a su equipo líder y analicen si están aplicando estos puntos. Si no es así, hoy es tiempo de empezar a hacerlo.