¿Eres ya un líder excelente?

Hoy dia, las reglas de la excelencia han cambiado radicalmente. Resulta que el tener un alto coeficiente intelectual, ser buenos -o incluso sobresalientes- en el desempeño nuestro trabajo, tener experiencia en el puesto, y en general contar con habilidades cognitivas, es DOS veces menos importante que contar con habilidades emocionales. Dichas habilidades son las que nos ayudan a destacar en un entorno en donde son indispensables la flexibilidad, los equipos y una fuerte orientación hacia el cliente.

Daniel Goleman, guru de la Inteligencia Emocional, analizó cientos de compañías de todo el mundo para llegar a una conclusión: para tener un desempeño profesional destacado, en cualquier tipo de empresa, debemos contar con un dominio de al menos seis aptitudes emocionales, y éstos puntos fuertes deben extenderse en las cinco zonas de la inteligencia emocional: autoconocimiento, autogestión, motivación, empatía y habilidades sociales.

Ahora bien, hay dos cuestiones importantes a considerar; cada puesto de trabajo requiere distintas aptitudes emocionales, y conforme ascendemos en la jerarquía necesitamos dominar un mayor número de ellas. De hecho, según la investigación, resulta que la única facultad cognitiva que distingue a los trabajadores estelares del promedio, es la capacidad de reconocer patrones y de tener una visión panorámica que les permita recopilar información relevante de su entorno y utilizarla para encaminar el rumbo de la empresa. Mas fuera de esta habilidad, no son las cognitivas las que nos hacen destacar como líderes. Las que nos elevan de la mediocridad, son precisamente, habilidades emocionales como las siguientes:

  • Iniciativa, afán de éxito, adaptabilidad.
  • Influencia, liderazgo de equipo y conciencia política.
  • Empatía, seguridad y desarrollo de otros.

Por contraste, Goleman también detectó mediante sus estudios cuáles son aquellos rasgos comunes entre los lideres fallidos, aquellos quienes a pesar de su alto coeficiente intelectual, experiencia y pericia en su puesto, no logran destacar:

Rigidez – incapacidad de adaptarse o de aceptar la crítica constructiva sobre las características que debían mejorar. Incapacidad de aprender o escuchar

Malas relaciones: ásperos al criticar, insensibles demasiado exigentes, capaces de enemistarse con quienes trabajan en lugar de fomentar el trabajo en equipo.

El tema es extenso y requiere no poca profundización a nivel personal. El quid es: quieres estar en el bando de los líderes exitosos, aquellos que destacan y ascienden en cualquier ámbito? Si es así, la tarea de adentrarse en el tema de la Inteligencia Emocional es ineludible. Es indispensable entonces comenzar una autoevaluación para definir aquellos puntos que debemos reforzar para considerarnos seres emocionalmente inteligentes.

Y si lo que deseamos son empresas exitosas, es fundamental desarrollar este tipo de inteligencia entre nuestros líderes, pues son ellos quienes definen el rumbo de toda organización. Y no caigamos en el error de pensar que un simple taller que introduzca el tema a nuestra gente obrará milagros. Cualquiera que haya iniciado un camino de crecimiento personal sabe que se trata de procesos largos y no poco complicados, pues implican un cambio de paradigmas personales a veces profundamente enraizados.


Pero el periplo vale la pena y traerá tantos beneficios a nivel profesional como personal. Y sólo depende de que tomes tu vida en tus manos y la decisión de ser un líder excelente. Te invito a leer más sobre el tema y decidir por ti mismo si vale o no la pena el esfuerzo. 

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