Lenguaje corporal

Tenemos varios canales para comunicarnos como son   el diseño de nuestra conversación, el tono y velocidad de voz y sumamente importante, lo que nuestro cuerpo está comunicando.   Hagan el siguiente ejercicio, quíten el sonido a un programa de televisión,  el que gusten, y pongan atención a los gestos, forma de mover los brazos y manos, posturas corporales  de los personajes;  se sorprenderán de todo lo que pueden descubrir al  interesarse en el lenguaje corporal.

Les compartimos cuales son las señales en el lenguaje corporal agresivo y en próximos mensajes de este blog,  las señales del lenguaje corporal pasivo así como el asertivo.

En muchos aspectos nos comportamos igual que otros miembros del reino animal,  así nuestro lenguaje corporal se asemeja al suyo cuando actuamos instintivamente,  como lo comprobó Darwin.  Una actitud agresiva típica se expresa en una postura recta, estirándose al máximo, con las manos en la cadera y los codos hacia afuera.  De este modo intentamos mostrarnos todo lo fuertes y desafiantes que nos es posible.

En la cara, todos los músculos se tensan.  La zona de la boca aparece rígida y a menudo produce una mueca ambigua que no llega a los ojos, que permanecen fríos.  En algunas personas, un signo de agresividad es tensar los músculos que se encuentran alrededor de la mandíbula apretando los dientes.  Los ojos pueden estar semicerrados y puede que frunza el ceño o que se adopte una mirada ceñuda.  Cualquier movimiento que rebaja a la otra persona es agresivo, así que las sonrisitas sobreprotectoras también pueden ser vistas como agresivas.

El movimiento es tenso y agitado.  Puede haber signos de impaciencia, como frotar los muslos o golpear ligeramente con los pies.  La persona agresiva puede invadir el espacio colocándose demasiado cerca.  Es típicamente agresivo dar la espalda o irse antes de que la otra persona tenga la oportunidad de terminar de hablar.

Respecto a los gestos, se pueden mostrar los dientes, cabeza hacia adelante, apuntando con los dedos o cerrando los puños, puede haber breves meneos de cabeza que expresan impaciencia.  El contacto visual es más intenso, miradas duras y se reduce el parpadeo;  una persona agresiva tratará de hacer bajar los ojos a la otra persona.

El tono de voz es más alto o más rudo que lo usual o tal vez amenazadoramente  calmado, puede hablar más lentamente enfatizando cada palabra.  En otras personas, el volumen y la velocidad con la que hablan se incrementa con el nivel de comportamiento agresivo que muestran.  También puede haber amenaza implícita o comentarios sarcásticos.

Si una persona adopta este estilo de comunicación agresiva,  la otra persona puede adoptar una posición pasiva o una agresiva;  ninguna de los dos estilos  llevará a una comunicación efectiva, solo la comunicación asertiva lleva a relaciones interpersonales de éxito.