¿Qué más lograrías si tu equipo se comunicara abierta y honestamente?

Sencillamente, no hay manera de ser un buen líder si no tenemos una excelente comunicación con nuestro equipo de trabajo y si no logramos que también la haya entre ellos. Esto no es un trabajo fácil, y mucho menos espontáneo; la comunicación, si no se promueve activamente, tristemente tiende a disminuir, a volverse cada vez más encubierta, a volverse unilateral, escasa, inoportuna, y a convertirse en vehículo de manipulación más que de servicio.

Ahora bien, hablar mucho o enviar muchos mensajes repetitivos no es lo mismo que comunicar. La palabra, en sí, involucra un proceso de doble vía, y cuya efectividad depende de muchísimo más que saber decir las cosas de la manera más adecuada en cuanto al tono, el vocabulario o la presencia. Tampoco basta el tener los medios más sofisticados, o utilizar las últimas tecnologías para bombardear constante información.

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CONFIANZA: INGREDIENTE INDISPENSABLE EN LAS ORGANIZACIONES EXITOSAS

Ayer escuché una cifra muy triste: el 84% de los mexicanos somos desconfiados por naturaleza (Jesús Silva Herzog, en conferencia en Querétaro).  Y ¿por qué es triste? Por lo que esto implica a tantos niveles de nuestra sociedad y lo difícil que resulta con esta base el trabajar para lograr cambios significativos en las parejas, en las organizaciones, en el país, etc.

A nivel organizacional, no cabe duda de que uno de los grandes retos es tener empleados comprometidos, que den su mejor esfuerzo para contribuir al éxito del equipo, de su área y de su organización gracias a la alta calidad de los productos y servicios ofrecidos. Para ello, uno de los ingredientes principales es la confianza: confianza en uno mismo, confianza en sus superiores, confianza en sus compañeros de equipo, confianza en la organización en general.

Cuando no hay suficiente confianza, o ésta se da en algunas áreas de la organización pero no en otras, la motivación y el compromiso son los primeros en sufrir consecuencias como la falta de creatividad y de vitalidad de la fuerza de trabajo.

La cuestión es que ninguna iniciativa o esfuerzo aislado para mejorar la confianza organizacional servirá de nada si ésta no es parte fundamental de la cultura.  Y esto sólo se logra cuando se tiene una Misión, Visión y Valores que apoyan el desarrollo de la confianza mediante actitudes y políticas que llevan a todos a ser perfectamente íntegros: donde el pensar, decir y hacer sean exactamente iguales y  de forma consistente a través del tiempo.

¿Cómo logramos revertir esta desconfianza básica que naturalmente resulta ser parte de la mayoría que conforma nuestra organización y lograr empleados que se sientan más seguros en todos sentidos?  Comencemos con estos principios básicos para construir confianza:

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