¿QUIÉN SE HA LLEVADO MI QUESO? Un video para apoyarte en tus iniciativas de cambio

¿Quién se ha llevado mi Queso? Es un cuento sobre el cambio que tiene lugar en un laberinto donde cuatro divertidos personajes buscan “queso”.  El queso es una metáfora de lo que uno quiere tener en la vida, ya sea un trabajo, una relación amorosa, dinero, una gran casa, libertad, salud, reconocimiento, paz interior o incluso una actividad como correr o jugar golf. Cada uno de nosotros tiene su propia idea de lo que es el queso, y va tras él porque cree que le hace feliz. Si lo consigue, casi siempre se encariña con él. Y si lo pierde o se lo quitan, la experiencia suele resultar traumática.  

Alguien dijo, “el único ser que anhela el cambio es un bebé mojado…”  por lo general tememos el cambio, aunque sea beneficioso para nosotros.  Y si quieres iniciar algún tipo de cambio en tu empresa o en tus equipos de trabajo, es muy probable que te enfrentes a serias barreras.  En esta entrada te compartimos un video basado en este famoso cuento de Spencer Johnson, ¿Quién se ha llevado mi queso?

En el cuento, el “laberinto” representa el lugar donde pasas el tiempo en busca de lo que deseas. Puede ser la organización en la que trabajas, la comunidad en donde vives o las relaciones que mantienes en tu vida.

Uno de los ejemplos reales de cómo ha servido este cuento en la vida real es el de Charlie Jones, el respetado locutor de la cadena NBC, quien confesó que escuchar el cuento ¿Quién se ha llevado mi Queso? salvó su carrera. Charlie se había esforzado mucho y hecho un buen trabajo retransmitiendo las pruebas de atletismo de unos Juegos Olímpicos. Por eso, cuando su jefe le dijo que había sido apartado de esa actividad deportiva y que en los siguientes Juegos tendría que encargarse de las retransmisiones de natación y saltos, se quedó muy sorprendido y se enfadó. Como no conocía tan bien esos deportes, se sintió frustrado. El hecho de que no le reconocieran que había realizado una buena labor lo irritaba. Le parecía injusto, y la ira empezó a afectar todo lo que hacía. Entonces le contaron el cuento ¿Quién se ha llevado mi Queso? Después de oírlo, se rio de sí mismo y cambió de actitud. Advirtió que lo único que había ocurrido era que su jefe (o su cliente, o el mercado) “le había movido el queso”, y se adaptó. Aprendió sobre esos dos nuevos deportes y, en el proceso, descubrió que hacer algo nuevo lo rejuvenecía.  Su jefe no tardó en reconocer su actitud y energía nuevas y en aumentar sus retribuciones. Disfrutó de más éxito que nunca y se hizo una excelente reputación como comentarista.

Como toda empresa que aspire no sólo a sobrevivir, sino a ser competitiva, tu empresa debe estar cambiando constantemente. Nos mueven el “queso” sin parar. Mientras que en el pasado queríamos empleados leales, hoy necesitamos personas flexibles que no sean posesivas con “la manera de hacer las cosas aquí”. Y como todos sabemos, vivir en una permanente catarata de cambios suele ser estresante, a menos que las personas que tengan una manera de ver el cambio que las ayude a comprenderlo. Y aquí es precisamente donde entra en acción el cuento del “queso”.

En cualquier caso, cada vez que releas ¿Quién se ha llevado mi Queso? encontrarás algo nuevo y útil en el cuento, y esto te puede  ayudar a afrontar el cambio y a tener éxito, sea lo que sea el éxito para ti o para tu empresa.  Te invito a hacer el siguiente ejercicio con tu equipo de trabajo después de que hayan visto el video a continuación… definan cuál es su queso, cómo se ha movido últimamente, y esto hacia a dónde les hará moverse como equipo… 


EL CAMBIO ES BUENO – PERO HAY COSAS QUE NUNCA DEBEN CAMBIAR

El mundo organizacional enfrenta constantemente profundos cambios; tecnológicos, en la economía global, cambios sociales que afectan sus mercados, etc. El cambio es lo único permanente, y quien no cambia, muere.

 Sin embargo, hay cuestiones fundamentales que deben permanecer estables a través del tiempo.  Cuestiones que no deben estar sujetas a las modas, a ajustes continuos, a las ideas o personalidad de distintos Directores Generales.  El sujetarse a los dictados del gurú organizacional en turno que impulsa radicales transformaciones de las empresas de manera cíclica es un verdadero peligro.  Cada empresa debe tener una serie de valores fundamentales y un sentido de propósito invariable que no debería cambiar nunca, independientemente de cualquier otro ajuste necesario o independientemente de las personas que conformen esa organización.

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Muchas empresas, sobre todo PYMES que carecen de un departamento o siquiera un encargado de Recursos Humanos contratan servicios externos de consultoría para que los consultores se “encarguen de su personal”.

De pronto estas PYMES comienzan a crecer y todo parece ir viento en popa hasta que se percatan de que hay mucha rotación de personal. Muchas grillas, poca cooperación entre áreas y sistemas de trabajo desorganizados que llevan a errores, desperdicios y otras ineficiencias.

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