La Comunicación Interna: Contigo o Contra ti, nunca indiferente

En plena era de las Comunicaciones, seguimos encontrando empresas están firmemente convencidas de que gestionar su comunicación interna, y por tanto invertir en ella es algo superfluo, o que se deja para cuando los recursos abundan y las cosas marchan bien. Primero nos enfocamos en aumentar la productividad, mejorar el clima, reducir costos, bajar la tasa de rotación laboral, convertirnos en número uno en ventas… y luego, si nos queda tiempo, energías y presupuesto, vemos si lo “gastamos” en comunicación.

Lo que no acabamos de lograr que se comprenda es que todos esos índices están indisociablemente ligados a la comunicación interna. Si nos damos unos minutos para analizarlo, ningún proceso organizacional se puede hacer en el vacío, sin requerir el que al menos dos personas, dos equipos, dos áreas, dos sucursales, dos lo que sea, se pongan de acuerdo en algo para lograr algo.

Sin comunicación,  nadie en la empresa sabría qué hacer, cómo hacerlo, con qué recursos, bajo qué parámetros, etc.   Sin embargo, hay tantos otros factores que intervienen en la calidad del trabajo que se desempeña y que no tienen nada que ver con conocer nuestras responsabilidades y la manera de cumplir con ellas.  Son cuestiones mucho más abstractas que tienen que ver con la identidad, la lealtad, la confianza, el compromiso, la iniciativa, la creatividad, la calidad de la toma de decisiones, el aprendizaje significativo, etc.  Díganme cómo se construye nada de esto si no es a través de la comunicación.

Y la realidad es que en comunicación, si ésta no es gestionada de forma consciente para funcionar en beneficio de la organización, tiende a la entropía y más temprano que tarde comienza a hacerle daño hasta que el costo se vuelve altísimo.  Sigue leyendo